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lunes, 4 de abril de 2016

Inaugurado el telescopio 'Assumpció Català', el primero dedicado a una astrónoma española


Assumpció Català fue profesora de la Universidad de Barcelona entre 1953 y 1990 y la primera astrónoma que fue profesora numeraria en la universidad española. 
Ahora da nombre a un nuevo telescopio del Observatorio-Aula del Centro de Observación del Universo, en el Parque Astronómico Montsec (Àger, Lleida).

El telescopio se inauguró el pasado 4 de marzo, junto a una unaexposición sobre esta investigadora, elaborada por miembros del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universitat de Barcelona (ICCUB, IEEC-UB) y que se podrá ver hasta finales de agosto de 2016

viernes, 20 de noviembre de 2015

El telescópio

Hace cuatro siglos nació un invento que habría de redefinir nuestro lugar en el universo. Tachado en su momento como el instrumento más diabólico de la historia, el telescopio sacudió la sociedad hasta las raíces. Al alzar los ojos al cielo nos convencimos de que éramos el centro de la creación, y había razones para ello: desde nuestra perspectiva, todo parece girar en torno a la Tierra. Cuando alguno osaba desafiar esta noción del mundo, su voz era acallada por los poderes religiosos hasta que, entre 1608 y 1609, la venda cayó de los ojos.
telescopios galileo historia universo
Los fabricantes de vidrio sabían desde la antigüedad que una esfera de vidrio podía aumentar imágenes, pero tuvieron que pasar siglos antes de que alguien ensamblara dos lentes en un tubo y mirara a través de ellas. Señalar la fecha, lugar y autor exactos de su invención es controvertido. Los holandeses se inclinan por el 2 de octubre de 1608, el día en que Hans Lippershey patentó un instrumento llamado kijker, que significa mirador. Un moledor de vidrio holandés aseguraba haber inventado un aparato similar, pero el primero en patentarlo fue Lippershey. Como era alemán, vivía en Holanda y registró la patente en Bélgica, más de un país ha pugnado por el honor de su autoría. Sin embargo, como dijo Darwin, "en la ciencia el crédito es del que convence al mundo y no del primero en tener la idea". Por eso la gloria se la llevó Italia, ya que fueron las mejoras que introdujo Galileo las que permitieron usar el aparato como instrumento astronómico. Y como esto sucedió en 1609, las Naciones Unidas declararon 2009 como Año Internacional de la Astronomía.


El diseño de Galileo consistía en una lente convexa para el objetivo y otra cóncava en el ocular. En 1611 el alemán Johannes Kepler fue el primero en usar dos lentes convexas que enfocaban los rayos en un mismo punto. La configuración de Kepler aún se usa en binoculares y cámaras fotográficas modernas y es la base del telescopio refractor.


Galileo acudió a los poderosos y les hizo "ver para creer", mostrándoles las lunas de Júpiter y las orejas de Saturno. "El propósito de la Iglesia no es determinar cómo van los cielos, sino cómo ir a los cielos", decía a los prelados. Y fue demasiado lejos, porque terminó sus días en arresto domiciliario e intelectualmente olvidado. Pero el año en que Galileo moría, nació el niño que habría de completar su revolución. Isaac Newton nos dio una nueva imagen del universo que sobrevivió 250 años hasta Einstein. "Si he logrado ver más lejos ha sido porque me he subido a hombros de gigantes", escribió. Y así, sobre la herencia de Galileo, Newton inventó el telescopio reflector, que es la base de los actuales. La innovación consistía en usar espejos en lugar de lentes para enfocar la luz y formar imágenes. Entonces el universo se nos abrió en todo su esplendor.


telescopios-2El telescopio nos ha permitido ver hacia atrás en el tiempo. En astronomía, cuanto más lejos miramos, más nos adentramos en el pasado. Para leer el primer capítulo de la biografía del cosmos, hemos necesitado observatorios cada vez mayores con espejos ultrapulidos que recogen fotones en cantidades industriales. Pero a finales de los 70, los instrumentos de los astrónomos no satisfacían sus ambiciones. Muchos pensaban que los cinco metros del telescopio Hale, en California, eran el límite para un espejo. Y cuando los rusos construyeron en 1976 uno de seis metros, el aparato produjo imágenes aberrantes.

Un físico de Berkeley llamado Jerry Nelson dio con una solución: unió varios espejos hexagonales en un patrón de colmena. El diseño empleaba una tecnología militar llamada óptica adaptativa que corregía las perturbaciones atmosféricas. Había que medir las diminutas variaciones de temperatura del aire para ajustar los espejos del telescopio 2.000 veces por segundo. La rapidez de estos cálculos requería también un superordenador. Todos pensaban que Nelson estaba loco. Pero la controversia cesó cuando en los años 90 los telescopios mellizos Keck I y II -los primeros de espejos segmentados- abrieron los párpados desde la cima del volcán Mauna Kea, en Hawai. Funcionaban tan bien que pronto hubo una legión de proyectos pisándoles los talones. Desde entonces, los espejos segmentados son los líderes en megatelescopios ópticos.

Y tras espiar el cosmos desde la Tierra, los instrumentos de observación conquistaron los cielos. En 1990, el transbordador Discovery colocó a 593 km sobre nuestras cabazas el telescopio Hubble. Libres de los efectos de la turbulencia atmosférica, las mediciones de este anteojo robótico han sido una de las mayores fuentes de conocimiento sobre el espacio interestelar.


Pero volvamos a la Tierra. Si Galileo levantara la cabeza, se sentiría orgulloso del último bastión de los monoespejos, el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral. Los cuatro telescopios de 8,2 metros de diámetro son la culminación de la interferometría óptica, que une el poder de cada espejo y multiplica su resolución.


Los científicos pretenden construir la próxima generación de telescopios con espejos de más de 40 metros de diámetro, y en el futuro, de hasta 100 metros, situados en los altos desiertos. El siguiente paso será colocar en órbita ojos capaces de vislumbrar los primeros instantes del universo. Al igual que el instrumento de Galileo, quizá los nuevos sensores nos obliguen a desechar lo que damos por sentado. De todas formas, ya nada será igual.

Un telescopio en chile descubre las primeras galaxias gigantes del universo

El telescopio de rastreo VISTA, del Observatorio Europeo del Sur situado en Chile, ha espiado a una horda de galaxias masivas previamente ocultas que existieron en el Universo.
Los astrónomos han descubierto exactamente cuándo surgieron estas monstruosas galaxias. Y lo han hecho contando el número de galaxias en una zona del cielo, donde han puesto a prueba las teorías de los astrónomos sobre formación y evolución de galaxias. Sin embargo, una tarea tan simple se convierte en algo cada vez más difícil cuando los astrónomos intentan contar las galaxias más distantes y más débiles.
Aquellas más brillantes y más fáciles de observar, las galaxias más masivas del Universo, son más escasas cuanto más penetran los astrónomos en el pasado del Universo, mientras que las más menos brillantes, pero más numerosas, son aún más difíciles de detectar.
Un equipo de astrónomos dirigido por Karina Caputi, del Instituto deAstronomía de Kapteyn, ha sacado a la luz la existencia de muchasgalaxias lejanas que habían escapado de los escrutinios anteriores. Ha utilizado imágenes del sondeo para rastrear el cielo en longitudes de onda del infrarrojo cercano y hacer un censo de galaxias débiles en una época en la que la edad del cosmos estaba entre los 750 y los 2.100 millones de años.
El telescopio ha estado tomando imágenes de la misma zona del cielo, de un tamaño de casi cuatro veces el tamaño de la Luna, desde diciembre de 2009. Se trata de la zona más grande del cielo de la que se han obtenido imágenes hasta ahora a ese nivel de profundidad en longitudes de onda infrarrojas, según han destacado los expertos.
"Descubrimos 574 galaxias masivas nuevas, la muestra más grande de este tipo de galaxias ocultas del universo temprano jamás reunida", ha explicado Caputi. "Estudiarlas nos permiten responder a una pregunta simple, pero importante, de cuándo aparecieron las primeras galaxias masivas", ha señalado en un comunicado.

Formadas cuando el Universo tenía 3.000 millones de años

Según apuntan los investigadores, obtener imágenes del cosmos en longitudes de onda infrarrojas ha permitido a los astrónomos ver objetos que están oscurecidos por el polvo y son extremadamente distantes, creados durante la infancia del universo.
El equipo descubrió un gran aumento en el número de estas galaxias en un muy corto periodo de tiempo. Gran parte de las galaxias masivas que se ven en el Universo cercano, ya se habían formaron sólo 3.000 millones años después del Big Bang.
"No encontramos evidencia de la presencia de estas galaxias masivas antes de alrededor de 1.000 millones de años después del Big Bang, así que estamos seguros de que las primeras galaxias masivas debieron formarse en ese momento", ha concluido Henry Joy McCracken, coautor del artículo.
Además, los astrónomos descubrieron que las galaxias masivas eran más abundantes de lo que se había pensado. Estas galaxias, antes ocultas, suponen la mitad del número total de galaxias masivas presentes cuando el Universo tenía entre 1.000 y 1.500 millones años. Estos nuevos resultados, sin embargo, contradicen los modelos actuales de evolución de galaxias en el Universo temprano, que no predicen la existencia de este tipo de monstruosas galaxias en esas épocas tempranas.
Para complicar aún más las cosas, si las galaxias masivas del universo temprano contienen más polvo que el predicho por los astrónomos, entonces ni siquiera el telescopio VISTA sería capaz de detectarlas. Si este es el caso, las teorías actuales sobre cómo se formaron las galaxias en el universo temprano pueden requerir una revisión completa.